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HIPOTIROIDISMO-Disminución de la actividad funcional de todos los sistemas del organismo

HIPOTIROIDISMO-Disminución de la actividad funcional de todos los sistemas del organismo

El Hipotiroidismo es el cuadro clínico que se deriva de una reducida actividad de la glándula tiroides.

El concurso de las hormonas tiroideas es fundamental para que se lleven a cabo la mayoría de funciones del organismo. En consecuencia, el hipotiroidismo se caracteriza por una disminución global de la actividad orgánica que afecta a funciones metabólicas, neuronales, cardiocirculatorias, digestivas, etc...

La instauración es habitualmente lenta y progresiva. Los síntomas se relacionan con una disminución en la actividad funcional de todos los sistemas del organismo.

A medida que la enfermedad va avanzando, irá presentando algunos de estos síntomas:

  • Mayor sensibilidad al frío
  • Estreñimiento
  • Piel seca
  • Hinchazón de la cara
  • Voz ronca
  • Hipercolesterolemia
  • Aumento de peso (sin explicación)
  • Dolores musculares (mialgias)
  • Hinchazón en las articulaciones y artralgias (dolor en las articulaciones)
  • Rigidez
  • Cambios en la menstruación
  • Uñas y cabello quebradizo
  • Depresión
  • Olvido
  • Bocio

En situaciones extremas puede evolucionar hacia la insuficiencia cardiaca, la hinchazón generalizada (mixedema), insuficiencia respiratoria y abocar al coma mixedematoso con pérdida de conocimiento que conlleva un alto grado de mortalidad.

Salvo contadas excepciones, el hipotiroidismo primario establecido es una condición crónica, lo que obliga a tomar tratamiento de por vida. No obstante, con la dosis adecuada los pacientes hipotiroideos no poseen limitación alguna para sus actividades.

Por lo general, no hay dieta contra el hipotiroidismo. A pesar de que afirmaciones abundan, no hay evidencia de que comer o evitar ciertos alimentos mejora el funcionamiento de la tiroides en personas con hipotiroidismo

Bajo el adecuado tratamiento sustitutivo, la calidad y expectativa de vida de los pacientes hipotiroideos no presenta restricción alguna.

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VITAMINA B12 y los peligros de su DÉFICIT

 

La vitamina B12, es asimismo conocida como la ‘cobalamina’ porque contiene el mineral cobalto, que es esencial para un número extraordinario de funciones físicas y de reacciones químicas en el cuerpo.

Mejor conocida por su participación en la producción de hematíes, también es necesaria para la fabricación y el mantenimiento de la envoltura de mielina que rodea los nervios y para la manufactura del ADN, el material genético de todas las células.

Y todavía hay más…

La deficiencia de vitamina B12 puede repercutir negativamente por todo el cuerpo, ya que puede afectar casi todos los sistemas del organismo, como a continuación veremos:

  • Energía: Aún las deficiencias más mínimas de vitamina B12 puede causar fatiga, dificultades con la respiración y debilidad general.
  • Sistema nervioso central: La falta de esta vitamina puede resultar en cambios neurológicos, incluyendo adormecimiento y de las manos y los pies, problemas con el equilibrio, depresión, confusión, faltas de memoria y síntomas parecidos a la enfermedad de Alzheimer. Deficiencias prolongadas de B12 pueden resultar en daño permanente al sistema nervioso.
  • Sistema gastrointestinal: Las deficiencias de B12 pueden causar pérdidas del apetito, estreñimiento, diarrea --- o diarrea alternando con constipación --- pérdidas de peso y dolor abdominal.
  • Sistema inmune: Esta vitamina es necesaria para la función normal de las células blancas de la sangre. Estudios han demostrado que la B12 asiste en la regulación de las células T y previene daños a los cromosomas.
  • Sistema cardiovascular: La vitamina B12 participa en la conversión de homocisteína a metionina. Niveles elevados de homocisteína se reconocen como riesgo independiente a los ataques del corazón, accidentes cerebro-vasculares y trombosis. Sin un nivel adecuado de esta vitamina los niveles de homocisteina se elevan.
  • Sentidos especializados: Cambios degenerativos en el sistema nervioso central causados por la deficiencia B12, puede afectar el nervio óptico resultando en la ceguera para los colores amarillo-azul.
  • Otros síntomas de esta deficiencia: Incluyen dolores dentro de la cavidad bucal y de la lengua.

La deficiencia de la vitamina B12 es más difundida de lo antes creído. Un 30% de la población joven y un 78% de la población mayor la sufren. 

Personas que están a alto riego, incluyen: 

  • Adultos mayores de cincuenta años
  • Vegetarianos de todo tipo
  • Personas que toman antiácidos y drogas neutralizantes de la acidez estomacal
  • Personas con trastornos cognitivos o que sufren de enfermedades crónicas

 

El Instituto de Medicina Norteamericano recomienda que adultos por encima de los cincuenta años obtengan su vitamina B12 en forma de suplementos. 

Porque las pruebas de laboratorio, a veces, no son precisas, se entiende que deficiencias tempranas, muy a menudo, no se detectan. 

Los síntomas y los efectos secundarios de esta deficiencia, son muchos y variados, imitando otras condiciones como la fibromialgia y el síndrome de la fatiga crónica.  

Si estas deficiencias no se descubren y se corrigen a tiempo, daños permanentes e irreversibles al sistema nervioso central pueden ocurrir.

SÍNDROME DEL OVARIO POLIQUÍSTICO Y DIETA

SÍNDROME DEL OVARIO POLIQUÍSTICO Y DIETA

El síndrome de ovario poliquístico es un desorden que se estima afecta un 6 - 10% de la población mundial de mujeres. Si usted que ha sido diagnosticada con esta condición, es posible que haya encontrado frustrante su situación.

Hasta hace unos años era muy poco lo que se conocía, por lo que muchas mujeres no encontraban respuestas a ciertos síntomas que experimentan. Entre los más comunes, están los relacionadas a alteraciones metabólicas como aumento de peso repentino (en especial en el tronco superior), exceso de vellos en el cuerpo (cara, brazos, piernas, etc.), acné, depresión y cambios en el estado de ánimo, calvicie, infertilidad, entre otros.

Las que lo sufren pueden reconocer que definitivamente hay algo mal con su metabolismo, pero desafortunadamente muy pocas veces se identifica. La buena noticia, es que si bien todavía no se comprende completamente el origen del SOP, se ha comprendido que es desorden endocrino, y que en muchas mujeres hay un aumento en la insulina, llevando a las alteraciones metabólicas que se manifiestan como aumento de peso y adiposidad. Por lo tanto, el tratamiento nutricional puede ser clave en la resolución de muchos síntomas.

Por ejemplo, se ha encontrado que un exceso de peso, usualmente se relaciona a síntomas más severos y que una reducción de peso aún modesta puede llevar a mejoras significativas en la regularidad de la menstruación, fertilidad y características hiperandrogénicas (hirsutismo, acné, calvicie).

Síntomas

Uno de los principales complicaciones al diagnosticarlo y tratarlo es que no todas las mujeres presentan los mismos síntomas o con la misma severidad. Este es un síndrome metabólico; no afecta solamente el ovario. De hecho, presentar quistes no es una condición para el diagnóstico. Muchas mujeres no presentan un ovario poliquístico, pero sí presentan las alteraciones metabólicas características.

Principales síntomas:

Nutricionales:

  • Aumento de peso rápido y repentino, en especial en la parte superior del tronco
  • Resistencia a insulina, diabetes
  • Hiperlipidemia

Dermatológicos:

  • Hirsutismo: exceso de vello corporal
  • Problemas de la piel: acné, acantosis nigricans
  • Alergias
  • Calvicie androgénica

Emocionales

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Cambios fuertes en el estado de ánimo

Reproductivos:

  • Ciclos menstruales irregulares
  • Sangrados vaginales anormales
  • Infertilidad
  • Abortos espontáneos

Tratamiento nutricional

Entre un 50 a 90% de las mujeres con SOP, presentan lo que se conoce como resistencia a insulina. La insulina es la hormona encargada de transportar el azúcar en sangre hacia el interior de las células donde se utiliza para energía.

La resistencia a insulina se refiere a la condición que se da cuando cantidades normales de esta hormona no son suficientes para lograr transportar el azúcar hacia el interior de las células. Simplemente las células se vuelven "perezosas" y no responden al estímulo usual.

Como consecuencia deben aumentar los niveles de insulina, lo cual lleva a todos los efectos indeseados:

  • Niveles elevados de insulina favorecen la acumulación del exceso de calorías en forma de grasa, en especial a nivel abdominal.
  • Favorecen el aumento de triglicéridos en sangre
  • Puede favorecerse una mayor ansiedad y alteraciones en el estado de ánimo. "
  • La persona experimenta constantemente hambre y necesidad por carbohidratos.
  • Puede llegarse a desarrollar diabetes tipo 2.

La clave en el manejo nutricional

Se ha demostrado que en las mujeres que presentan la resistencia a insulina, el control de niveles de insulina a través de la alimentación y/o medicamentos, incluso sin una perdida de peso consecuente, puede ayudar a restaurar la función ovulatoria, la ciclicidad menstrual y los niveles de fertilidad. También en el estado de animo, ayudando a controlar la ansiedad y depresión.

Los siguientes son los puntos más importantes de la alimentación que ayudan a controlar los niveles de insulina.

1. Consumo de alimentos de baja carga glicémica

El índice glicémico es un indicador del nivel en que elevan el azúcar en sangre los alimentos ricos en carbohidratos después de su consumo. Básicamente las harinas refinadas, alimentos altos en azúcar y vegetales harinosos (papa, yuca, etc.) son los que tienden a elevar más el azúcar en sangre. Los alimentos ricos en fibra, como harinas integrales, vegetales no harinosos, y la mayoría de las frutas, se absorben más lentamente ayudando a evitar las elevaciones abruptas.

Debido a que el azúcar en sangre se mantiene estable, se mantienen estables también los niveles de insulina. Para obtener el índice glicémico de un alimento, se compara con la respuesta del pan blanco, que es de 100. Los alimentos con un índice menor a 55 se consideran como bajo índice glicémico, entre 55 y 70 mediano, y mayor a 70 alto. La carga glicémica de los alimentos es un concepto más reciente, que refleja el potencial de elevación del azúcar en sangre en relación a la cantidad de carbohidratos que el alimento contiene. Esta información es mucho más útil. Por ejemplo, la sandía tiene un índice glicémico alto, pero una persona usualmente solo consume una tajada, la cual contiene poco carbohidrato total, por lo tanto la carga glicémica de la sandía es baja.

A pesar de que los puntos específicos relacionados al índice glicémico y carga glicémica pueden parecer complicados, el mensaje básico es simple: SIEMPRE QUE SEA POSIBLE TRATE DE REEMPLAZAR LAS HARINAS REFINADAS Y ALIMENTOS ALTOS EN AZÚCAR POR HARINAS INTEGRALES, LEGUMINOSAS Y VEGETALES NO HARINOSOS.

La siguiente es una clasificación simple de los alimentos con carbohidratos según su carga glicémica:

 

Alta Carga Glicémica

Mediana Carga Glicémica


Baja Carga Glicémica

 

  • Harinas refinadas
    • Arroz blanco
    • Pan blanco
    • Cereales de desayuno altos en azúcar
  • Repostería:
    • Galletas de paquete
    • Queques, panes, etc.
  • Confites y otros dulces
  • Vegetales harinosos:
    • Papa
    • Yuca
  • Jugos de frutas y otras bebidas altas en azúcar
  • Harinas integrales:
    • Arroz integral
    • Avena integral
    • Pan integral
    • Pasta integral o pasta regular cocida al dente
  • Algunas frutas :
    • Banano
    • Pasas
  • Algunos vegetales harinosos:
    • Camote
    • Elote
    • Plátano
    • Guineo
  • Tortilla de maíz
  • Frutas altas en fibra
  • Todos los vegetales no harinosos
  • Cereales altos en fibra
  • Leguminosas: frijoles, garbanzos, lentejas
  • Palomitas de maíz

 

 

Lo recomendable es que los principales carbohidratos de la dieta provengan de alimentos de baja y mediana carga glicémica, y consumir los alimentos de alta carga solo ocasionalmente.

2. Mantener horarios regulares de comida

Se recomienda no pasar más de 4 horas sin comer, ya que esto también favorece la descompensación de los niveles de azúcar en sangre y por lo tanto también de la insulina. Se recomienda realizar meriendas entre comidas que incluyan una fuente de proteína y un carbohidrato rico en fibra.

Ejemplos:

  • Yogurt light con fresas y 2 cdas de linaza molida
  • Pan integral con queso bajo en grasa
  • Vegetales con dip de yogurt natural descremado

3. Consumo adecuado de proteína baja en grasa

Se recomienda incluir en cada comida una fuente de proteína baja en grasa. Esto ayuda a mantenerse más saciada, controlando el apetito, y también al combinarse con los carbohidratos saludables ayuda a mantener estable el azúcar y la insulina en sangre. Las principales fuentes son:

  • Huevo cocido con poca grasa
  • Leche descremada y derivados (yogurt light, quesos hechos de leche descremada o semidescremada)
  • Pescado, atún en agua y mariscos.P
  • Pollo y pavo sin piel

Suplementos

Los suplementos que se recomiendan en mujeres con SOP son los siguientes:

1. Magnesio. Se ha observado que si se tiene un aporte bajo de magnesio en relación con calcio, entonces se puede agravar el manejo del azúcar y favorecer el desarrollo de enfermedad cardiovascular. Ser recomienda suplementar con 500 mg de magnesio al día.

2. Picolinato de Cromo. El picolinato de cromo mejora la sensibilidad a la insulina, mejorando el manejo de los carbohidratos y los niveles de azúcar en sangre. También ayuda a favorecer la saciedad, y a controlar la "necesidad" por carbohidratos que experimentan muchas mujeres. Se recomienda consumir 200 ucg una vez al día.

3. Ácidos grasos omega - 3 Estos ayudan a reducir el riesgo de enfermedad del corazón que tienen las mujeres con síndrome de ovario poliquístico. Se recomienda 1 gramo de omega - 3 al día Las cápsulas disponibles en el mercado contienen 1 gramo de aceites totales, pero solo 300 mg de omega - 3, por lo que debes consumir al menos 3 cápsulas al día para lograr obtener 1 gramo de omega - 3 por día.

4. Linaza. La linaza es también fuente de omega - 3. Ayuda a reducir los niveles de colesterol "malo" (LDL), le ayuda a mejorar su digestión. Se recomienda consumir la semilla molida, 2 - 5 cucharadas al día.

Síndrome del ovario poliquístico

 

Las mujeres con SOP que presentan resistencia a la insulina (RI) tienen tendencia a engordar con mucha facilidad, y esto agrava aún más la RI y los síntomas empeoran, las reglas se atrasan más, la piel se vuelve grasienta, se cae más el pelo, el hirsutismo y el acné se agudizan y se acentúan las fallas de ovulación, de fecundación y de implantación, afectando seriamente la fertilidad.

 

Por ello es necesario controlar el peso o reducirlo en caso de obesidad, siendo la dieta y el ejercicio básicos para conseguirlo.


A pesar de la importancia de controlar el peso, las pacientes con SOP no pueden seguir cualquier dieta, ya que los niveles excesivos de insulina llevan implícita una adicción a los carbohidratos.

 

Esto es debido a que la RI produce unos niveles elevados de la serotonina cerebral, que es un marcador antidepresivo que suele estar muy alto por la mañana, haciendo que estas pacientes tiendan a rechazar el desayuno.

 

Por las tardes la serotonina desciende y provoca angustia y tristeza, aumentando los impulsos adictivos hacia los dulces, chocolates y otros hidratos de carbono.

 

Al ingerir carbohidratos al atardecer la serotonina se incrementa, ejerciendo efectos antidepresivos. Estos altibajos de la serotonina, además de inducir una adicción hacia los carbohidratos, también determinan una alimentación con un horario invertido, las pacientes con SOP casi no desayunan y al atardecer, cuando la insulina funciona peor es cuando más hidratos de carbono ingieren.


Desayunar poco hace que el organismo se adapte al ayuno, recurre a las proteínas de los músculos, que se utilizan como combustible, y el resto del día ahorra energía acumulando grasa de reserva, de esta forma se engorda aunque se coma poco.

Ingerir carbohidratos al atardecer hace que se utilicen como combustible durante la noche, en lugar de usar la grasa de reserva, bloqueando el adelgazamiento nocturno. Estas pacientes cada vez tienen menos músculo y más grasa.

Por todo esto, es necesario que las pacientes con SOP sigan una dieta que, aparte de hacerles perder peso, controle la adicción a los carbohidratos.

Es importante desayunar por la mañana, incrementando la ingesta de proteínas.

Éstas controlan el hambre a largo plazo, aumentan la fuerza muscular y aceleran el metabolismo, permitiendo un adelgazamiento rápido y evitando el retorno del sobrepeso.
Los hidratos de carbono deben ingerirse principalmente en el desayuno, ya que en ese momento la insulina los conduce a los músculos.

Los dulces deber tomarse también durante la mañana, ya que así mantienen la serotonina elevada durante todo el día y se evita su descenso al atardecer.

En el almuerzo no se deberían tomar hidrocarbonos ni dulces, y en la cena deberían evitarse totalmente, ya que la insulina funciona mal por la noche y así su nivel se eleva.

Al no consumir carbohidratos a partir del mediodía, la insulina no se eleva y permanece baja toda la tarde y la noche.

Esto mejora sustancialmente la fertilidad. Al no elevarse la insulina esta no afecta el ovario y no interfiere la ovulación ni la implantación. Si además adelgaza la fertilidad se incrementa aún más.

Los medicamentos como la metformina mejoran la sensibilidad a la insulina y aminoran sus elevaciones en respuesta a los azúcares y harinas, pero los medicamentos sólo funcionan cuando hay dieta, facilita el adelgazamiento y corrige el metabolismo azucarado.


ALIMENTOS RECOMENDADOS
La dieta para las pacientes con SOP no se basa en el recuento de calorías, sino en el tipo de alimentos y su distribución a lo largo del día.

El criterio se debe orientar a la calidad de las calorías que se ingieren y cómo estas se distribuyen para evitar una hipoglicemia o la típica ansiedad por los dulces.

Si bien los hidratos de carbono deben tomarse durante la mañana y evitarse por la tarde, también es importante tener en cuenta el tipo de alimentos.
Hay que evitar los alimentos que elevan rápidamente el nivel de glucosa en sangre, ya que esto hace aumentar la secreción de insulina. Algunas comidas y algunos patrones alimenticios estimulan la liberación de insulina más que otros. Se deben preferir los alimentos de bajo índice glicémico.

Las grasas y las proteínas hacen que el proceso de digestión sea lento, por lo que la glucosa se libera más lentamente en la sangre, y se libera menos cantidad de insulina. Esto explica por qué el helado, a pesar de tener mucho azúcar, se encuentra al final de la lista, ya que tiene gran cantidad de proteínas y grasa.

Para tomar las riendas de nuestra alimentación, se debe comenzar a tener una dieta específica que no está basada en el conteo de calorías, sino que en la ingesta de alimentos que no estimulen la secreción de insulina.

A estos se les llaman alimentos de bajo índice glicémico.


El Índice Glicémico es una lista de alimentos basada en la velocidad a la que aumentan el nivel de glucosa en la sangre.

En los primeros puestos de la lista se encuentran los alimentos que más elevan el nivel de glucosa, que en general son los azúcares simples y las féculas, los cereales para el desayuno más habituales, el pan integral, el arroz (integral o blanco), las patatas y el maiz.

Al final de la lista se encuentras las manzanas, las peras, el helado y la leche, siendo alimentos que no influyen mucho en el nivel de glucosa.

Al ingerir estos alimentos y combinarlos con los medicamentos y el ejercicio adecuados, las personas comienzan a bajar la grasa abdominal.

Por lo tanto, no se trata de hacer dietas estrictas porque lo único que provocan es aumentar el apetito con el consiguiente comer compulsivo de hidratos de carbono, uno de los principales estimulantes de la insulina.
Pero ojo: tampoco es suficiente comer alimentos de bajo índice glicémico. Se debe, también, tener una buena combinación de nutrientes para lograr una mejor utilización de la insulina, es decir, al combinar carbohidratos con proteínas habrá una mejor utilización de ésta.

Las dietas que se recomiendan no son estándar porque dependen de cada caso. Eso sí, se debe estar dispuesto a cambiar algunos hábitos alimenticios de por vida para evitar una diabetes futura.
En todo caso y para que tome en cuenta, los alimentos más perjudiciales son el azúcar, la harina, las papas y los alimentos refinados. También, la cafeína y algunas frutas y verduras.
Al parecer, lo mejor sería volver a las comidas que nuestras abuelitas preparaban. Y no cabe duda que evitar la comida chatarra, puede ser un buen comienzo.

Algunos minerales como el magnesio (1,000 mg/día), el cromio y el vanadio están directamente envueltos en la regulación de los niveles de insulina y en la respuesta celular a la insulina.

Algunos médicos recomiendan tomar 400 mcg de cromio pico-linate y 30 mg de vanadio a diario en caso de resistencia a la insulina y sobrepeso. En concreto el cromio pico-linate es capaz de mejorar en gran medida la sensitividad a la insulina.

Los ácidos grasos esenciales, sobretodo los conocidos como “omega-3” también pueden mejorar la sensitividad a la insulina. La fuente más rica de este ácido esencial es el ácido alfa-linoleico, que se encuentra en el aceite de lino.


Ejercicio

El ejercicio físico de tipo cardiovascular (aeróbico) está directamente asociado a una mayor utilización de la glucosa, sobretodo cuando es de baja intensidad (moderado) y de larga duración (sostenido), mejorando así la sensitividad a la insulina.

Los principales beneficios del ejercicio son la mejora de la sensitividad a la insulina, pérdida de peso, control del apetito y sensación mejorada de bienestar.

Lo ideal sería un programa de ejercicio aeróbico durante 20-60 minutos de 3 a 5 veces a la semana. Una única sesión de ejercicio aeróbico puede aumentar la sensibilidad a la insulina durante un período de hasta 12-24 horas, dependiendo de la duración y la intensidad del ejercicio. El entrenamiento físico habitual supondrá un efecto beneficioso sostenido sobre la acción de la insulina.

El ejercicio aeróbico permite utilizar las fibras musculares de tipo I, que tienen las siguientes características:
- Alta actividad oxidativa
- Incorporan oxígeno a la célula muscular para producir energía
- Alta densidad capilar en el músculo esquelético
- Contracción lenta y resistente a la fatiga

Metabolizan la glucosa dependiente de la insulina, disminuyendo el nivel de glucosa en sangre sin necesidad de producir insulina para ello.

La función fisiológica del ejercicio físico en la insulina, está determinada por las células beta del páncreas que libera insulina ante un incremento del azúcar; la que se une a un transportador de proteína de la sangre para introducir la glucosa a las células musculares, hepáticas, adipocitos entre otras. La insulina para que tenga efecto en el músculo esquelético debe unirse a un receptor. El receptor de insulina está compuesto por 2 unidades Alfa (extracelular) y 2 unidades Beta. La insulina se une a una unidad Alfa autofosforila (más 1 fosfato) y a la proteína tirosina quinasa, estimulando otras reacciones bioquímicas intracelulares produciendo la translocación de la proteina GLUT-4 incrementando el número de receptores de la insulina activos en la Membrana Citoplasmática (MC).
El resultado de la práctica del ejercicio físico moderado y sostenido permite aumentar el número de proteínas GLUT-4 de la MC, mejorando la sensibilidad a la insulina. Todo este proceso permite introducir la glucosa y otros nutrientes en la célula, recuperando los niveles normales de glucosa en la sangre.


PAUTAS GENERALES:
1- Desayunar aunque no tenga apetito y que haya proteínas en el desayuno (para acelerar el metabolismo)
2- Evitar comer carbohidratos después del medio día.
3- Preferir los alimentos con bajo índice glicémico.
4- Evitar alimentos de alto contenido graso (grasas saturadas y omega 6).
5- Hacer ejercicio diario, al menos 30 min (ejercicios tipo cardiovacular, aeróbicos). Puede ser caminata. 

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Dieta baja en Carbohidratos!!!

Dieta baja en Carbohidratos!!!

He encontrado este artículo sobre la Dieta Baja En Hidratos De Carbono. Lo reproduzco entero, ya que me parece muy bueno e interesante...

Una dieta baja en hidratos de carbono es la dieta eficaz que le puede ayudar a perder peso. El problema es que si usted comienza cualquier dieta baja en carbohidratos, sus amigos y la familia quizás piensen que hace algo peligroso. Por el contrario si sigue la normalidad y pretende hacer una dieta “típica”, vigilando sus calorías y comiendo poca grasa, nadie se extraña, aunque la realidad es que las dietas bajas en hidratos de carbono le aportan muchas ventajas, y realmente ayudan a perder peso, mientras que las dietas típicas no funcionan.

¿Cuál es el motivo de esta paradoja? Simplemente que las dietas bajas en hidratos de carbono no son todavía lo suficientemente populares, ni comprendidas por la sociedad. Además hay muchos intereses creados para que este tipo de dieta no triunfe, y la inmensa mayoría de los medios de comunicación, siguen transmitiendo el mensaje erróneo, de que hay que comer menos grasas y moverse más…y que ese es el único camino para adelgazar.

En esta web vamos a intentar explicar de forma sencilla, cómo funciona una dieta baja en hidratos de carbono, y cómo puede explicarla a sus familiares, para una mayor tranquilidad.
Cuando usted come carbohidratos, esos hidratos de carbonos hacen que su nivel de azúcar en la sangre aumente, y el cuerpo reacciona liberando insulina en su torrente sanguíneo. La insulina le dice a las células que hay que absorber el azúcar en sangre, y a las células grasas les dice “no liberar” grasas, ya que tenemos mucha azúcar en la sangre, y debemos usarla como combustible.

Como puede verse, el efecto es doble, por una parte, no se liberan grasas como combustible, y por otra parte, las células absorben el azúcar en sangre, y el exceso de esa azúcar que no se ha utilizado como combustible, pasa por diversos procesos y se termina acumulando como depósitos de grasas.

Casi siempre comemos más hidratos de carbonos de los que necesitamos, ya que como hemos visto, uno de trabajos de la insulina es sacar el azúcar de la sangre, y cuanto antes mejor, porque niveles elevados de azúcar en sangre dañan el cuerpo. Esa es la razón por la que los diabéticos tienen tantos problemas de salud ( ceguera, problemas de circulación, etc.), ya que su deficiencia de producir insulina, hace que tengan un nivel alto de azúcar en sangre.

Sin embargo, cuando usted come algo con mucha azúcar, nuestro organismo entra en pánico (porque sabe que es muy dañino para el cuerpo) y reacciona de forma exagerada, liberando más insulina de la necesaria. Esto hace que el nivel de azúcar en la sangre baje muy rápido, y el organismo percibe señales de que “quiere más azúcar” para incrementar el nivel…Es por este efecto que por más carbohidratos que comemos, siempre necesitamos y queremos comer más.

También es el fundamento por el cual las empresas que venden galletas, las venden en paquetes con 30 unidades, y el helado lo venden en botes cada vez más grandes, ya que una persona puede fácilmente consumir grandes cantidades de hidratos de carbono.

Simplemente para que quede claro el ciclo; comemos hidratos de carbono, el cuerpo sobre reacciona y libera insulina para actuar sobre el nivel de azúcar en sangre, el nivel de azúcar cae, y el cuerpo pide más hidratos para incrementar el nivel de azúcar en sangre, lo que hace que se libere más insulina….y vuelta a empezar.

Por lo tanto la insulina nos ayuda a protegernos del azúcar PERO en ese mismo proceso, hace que las células grasas no liberen su contenido como combustible, y con ello hace que el cuerpo no pueda quemar grasas.

Una de las grandes ventajas de las dietas bajas en hidratos de carbonos es que su cuerpo ya no libera tanta insulina, y su organismo pasa a utilizar las grasas, tanto las que consume, como las que tiene acumuladas en su cuerpo, como combustible.

Una dieta baja en carbohidratos es aquella que permite consumir unos 30 gramos de hidratos de carbono al día. En ese nivel su organismo no libera mucha insulina, así que su cuerpo quema las grasas que ingiere, y si usted necesita más combustible, sus células grasas liberan su contenido a su torrente sanguíneo para ser utilizado como combustible.

Cuando usted come una cantidad grande de carbohidratos, cien, doscientos gramos, o los típicos 300 gramos de la dieta estadounidense, su cuerpo libera insulina en cantidades enormes, y eso hace casi imposible quemar la grasa acumulada, y al mismo tiempo se hace muy fácil seguir acumulando más.

Sin embargo hay personas que comen muchos carbohidratos y no engordan, y eso lo vamos a explicar en su momento, pero primero es necesario entender este proceso básico, ya que es la clave por la que las personas adelgazan fácilmente cuando dejan de comer hidratos de carbono.

Mucha insulina hace que se almacene más grasa, mientras que poca insulina en el sistema hace que se queme y se utilicen las grasas acumuladas.

El dogma que existe hoy en la sociedad es que debemos comer menos y hacer más ejercicio. Lógicamente no quiero que nadie malinterprete mis ideas, yo considero que hacer ejercicio es bueno e importante para lograr una buena salud, pero simplemente expongo que tan solo hacer ejercicio, no ayuda a adelgazar, es necesario modificar de forma importante la alimentación, y no solo pensar que al hacer ejercicio consumo más calorías, y por eso comiendo igual, voy a perder peso. Si esto fuese tan sencillo, millones de personas ya habrían dejado de ser obesos.

Si adoptamos el camino de comer una dieta baja en grasas (dieta típica), cuando la insulina se libera en nuestro organismo, no hay mucha grasa que almacenar, y en caso de comer muy poco, sus células grasas quizás se tengan que ver en la necesidad de liberar su contenido como combustible para el organismo, sin embargo esta forma de alimentarse es extremadamente dura, causa muchas insatisfacciones en los individuos, y no pueden ser mantenidas por mucho tiempo.

Este es uno de los principales motivos por los que las dietas bajas en grasas no se pueden mantener por mucho tiempo, y porque una dieta baja en hidratos de carbonos es una dieta efectiva para perder peso y tener una mejor salud.

 

Seguir una dieta baja en hidratos de carbonos es fácil

Es lógico que se pueda adelgazar siguiendo una dieta baja en grasas y calorías, pero es difícil y requiere disciplina. Esta es una de las razones por las que muchas de estas dietas implican formar parte de un “Grupo de Apoyo” donde todos se dan ánimos para seguir resistiendo la tentación de comer más.

¿Por qué es tan duro? Pues porque usted come hidratos de carbono, y como vimos en el post anterior, eso implica que quiere más y su cuerpo así se los pide….sin embargo usted limita de forma deliberada, y haciendo uso de su fuerza de voluntad, la cantidad de carbohidratos que va a comer. Esto hace que usted tenga sensación constante de “tener hambre”.

Cualquiera que ha tratado de comer menos durante mucho tiempo ha descubierto que es muy difícil. Es como correr cuesta arriba, ya que usted come lo que le hace querer comer más de lo mismo, y sin embargo en cierto momento, usted decide no comer más. Es duro, se puede hacer, pero es duro.

Una de las consecuencias de esas dietas es que la gente lo intenta unos días, unas semanas, o quizás unos meses, pero finalmente termina cayendo en la tentación, y vuelve a comer demasiado. Con este proceso, las personas suelen recuperar, e incluso superar el peso que tenían antes de comenzar esta dieta.

Uno de los grandes cambios que aportan las dietas bajas en hidratos de carbono es que el consumo de grasas y proteínas satisfacen el hambre de una forma muy completa. Cuando usted come proteínas, come una cierta cantidad, y su cuerpo no sigue pidiendo más proteínas. Un ejemplo práctico es que usted puede comerse 1, 2, 3 huevos, pero nadie siente la necesidad de comerse 8 huevos en una comida. Lo mismo pasa con la carne, el pollo o el pescado. Uno come una porción generosa, o incluso dos, pero no necesita comer mucho más, ni el cuerpo lo demanda. En estos casos, no necesitas tener un grupo de apoyo que te ayude a no comerte seis filetes de pollo, o siete latas de atún, simplemente comes la cantidad que te apetece, y cuando estás saciado, ya no necesitas más.

Con los hidratos de carbono uno nunca tiene suficiente. Es fácil comer demasiado, y luego querer comer unas galletas, y de postre un helado!! Cuantos más carbohidratos comes, más carbohidratos quieres….

Tengamos algo claro, limitar el consumo de hidratos de carbono a 30 gramos al día no es tan simple. Pero es muchísimo más fácil que tener que combatir la sensación de hambre que producen las dietas bajas en calorías y grasas. Al comienzo, su lengua y su mente querrán disfrutar el sabor dulce en su lengua, pero después de unos días tanto la lengua como la mente lo superan y se olvidan. Mientras eso ocurre, sus células grasas siguen liberando su contenido en sangre, para ser usado como combustible en sus células. Justo al revés de lo que pasa con las dietas bajas en calorías y grasas, que se hacen cada vez más difíciles de mantener, la opción de comer bajo en hidratos de carbono, se va haciendo cada vez más fácil con el tiempo.

La realidad es que una dieta baja en hidratos de carbonos es mucho más fácil de seguir que una dieta baja en grasas y calorías.

 

No una dieta baja en hidratos de carbonos sino una dieta baja en insulina

En realidad comer pocos hidratos de carbono no debe entenderse como una dieta, ya que no es algo temporal, sino que debe verse como una nueva forma de alimentarse, y con carácter permanente, si es que se quieren disfrutar de los beneficios, no solo en la reducción de peso, sino en la mejora de la salud que va usted a experimentar cuando consuma pocos carbohidratos.

Es realista asumir que algún día caerá en la tentación de comer hidratos de carbono, todos somos humanos, y a todos nos pasa, pero simplemente hay que saber que hemos comido mal, y que debemos volver a comer bien, sin remordimientos ni culpabilidades.

Hagamos un pequeño resumen de todo lo comentado hasta el momento.

La insulina tiene tres efectos nocivos y que usted no quiere:

1.- En el proceso de eliminar el nivel de azúcar en la sangre, bloquea el que las células grasas puedan liberar su contenido.

2.- Ordena al cuerpo a almacenar grasas, mientras haya azúcar en sangre que podemos usar como combustible.

3.- Al eliminar el azúcar en sangre, envía señales al cuerpo de que necesitamos más hidratos de carbonos, para mantener el nivel en el organismo. Es decir, crea el anhelo de más carbohidratos.
Ya que es la insulina la culpable de estos problemas, nuestra dieta no debería llamarse “dieta baja en carbohidratos” sino que es una dieta baja en insulina. Nuestro objetivo principal debe ser mantener un nivel bajo de insulina en nuestro cuerpo. Se podría llamar “dieta alta en proteínas”, “dieta alta en fibras”, “dieta alta en grasas”…da igual, tan solo hay que entender que ni las grasas, ni las proteínas, ni la fibra aumentan la insulina en el cuerpo. Solo los hidratos de carbono, solo los carbohidratos, incrementan la liberación de insulina.
Cuando hay muy poca insulina, su cuerpo tiene que quemar la grasa. Esta llega a ser el combustible principal, y su cuerpo mejora realmente en el proceso de quemar grasas. Pasamos de un modelo de quemar azúcar como combustible, a quemar grasas como combustible.

Si desea bajar de peso de forma rápida, mantenerse en su nuevo peso por mucho tiempo, y no solo no perjudicar su salud, sino mejorarla de forma muy importante, entonces lo que usted necesita es una dieta baja en insulina.

Uno de los factores más importantes acerca de una dieta baja en insulina es que usted no perderá músculo. Mientras que su alimentación aporte suficientes proteínas, usted podría perder veinte kilos, cuarenta libras, sin perder músculo. En realidad, si usted se ejercita, esta manera de comer hace más fácil ganar músculos. Esto no sucede con dietas bajas en calorías y grasas. Es verdad que se puede adelgazar comiendo menos, ya vimos que es duro, pero es posible durante un corto espacio de tiempo, una desventaja es que probablemente la mitad del peso que usted pierda sea músculo, y eso no es bueno.

Las personas que comen muchos carbohidratos, es decir, muchas papas, arroz, pasta, dulces, azúcar, galletas, helados, cereales, no pueden imaginarse una forma de comer sin estos ingredientes. Sin embargo no es tan duro como se pueden imaginar, y hay muchas sorpresas agradables simplemente por intentarlo. Los primeros días son los peores, pues se pasa por un proceso de desintoxicación, parecido al que hay que soportar para dejar de fumar, beber o las drogas (es un ejemplo, lógicamente dejar de comer hidratos es mucho más fácil que dejar las drogas). Al comienzo se anhelan los carbohidratos, dulces, galletas, papas fritas…Pero si en esos días comes lo suficiente, sin hidratos de carbono, pero con suficiente proteínas y grasas, estarás saciado y el deseo de carbohidratos, irá desapareciendo. Notarás que comes lo suficiente, que no tienes hambre, y que sin embargo tu peso disminuye. Cada vez pensarás menos en los hidratos de carbono. Mientras sigas alimentándote bien, estarás saciada, sin hambre y cada vez pensarás menos en los dulces. Desaparece la obsesión por los alimentos y la comida.

Debido a que los beneficios se notan de forma muy rápida, y que no se pasa hambre, es más fácil seguir en una dieta baja en insulina, o una dieta baja en hidratos de carbonos comparado con las dietas tradicionales bajas en calorías y grasas.

Una dieta baja en hidratos de carbonos no quiere decir cero carbohidratos

¿Por qué son malos los carbohidratos?

Lo crea usted o no, los hidratos de carbonos son muy poco naturales. Simplemente piense cuándo fue la última vez que vio un pan en el bosque, o unos cuantos spagettis en un campo, o una galleta o una barrita de cereales crecer al aire libre. Parecen tan sanos, normales y naturales que es difícil imaginar un mundo sin ellos, pero lo cierto es que durante millones de años el ser humano tuvo que vivir sin ellos, y vivía muy bien.

Nuestros antepasados empezaron comiendo carne al menos desde hace dos millones de años. La agricultura se inventó hace tan solo diez mil años, que aunque parece mucho, en términos de evolución es como decir que se inventó el lunes pasado. El ser humano como especie no ha podido evolucionar lo suficiente para asimilar un incremento tan grande en el consumo de los hidratos de carbonos. Nuestros cuerpos literalmente no saben qué hacer con los 300 gramos de carbohidratos que reciben cada día.

Si usted mantiene su consumo de hidratos de carbono por debajo de los 30 gramos al día, no solo conseguirá estar más delgado en un plazo corto, sino que mejorará su salud también. Dormirá mejor, tendrá menos cambios de humor, menos depresiones, y un incremento en su energía y actividad.

Seguro que está pensando; ¿Nuestros antepasados comían frutas, verdad? Claro que sí, pero disponían de frutas durante una pequeña parte del año, con una variedad limitada, no la increíble abundancia de hoy en día. Has pensado que hoy podemos tener la fruta que queremos, en el mes que queremos, con independencia de que sea una fruta exclusiva de Indonesia?

Las frutas, como tantas otras cosas, han sido perfeccionadas, y ahora contienen mucha más azúcar que antes. Los productores saben que una fruta dulce se vende mejor que una normal, y poco a poco las variedades que se sacan son cada vez más dulces, y con menos fibras.

Además la mayoría de las frutas se dan en árboles, y para nuestros antepasados esa recolección era muy compleja. Hay científicos que piensan que nuestra evolución rápida, especialmente nuestro crecimiento a nivel del cerebro, llegó a ser posible porque nos adaptamos a una dieta rica en proteínas.

Ocasionalmente, nuestros antepasados encontraban un panal o fruta madura, y ellos se daban un festín. Incluso existe la teoría de que al ser los hidratos de carbonos tan raros de conseguir, y ya que unos pocos carbohidratos podrían hacer la diferencia entre vivir y morir, las personas más fuertes, las que tenían unos mayores deseos de comer carbohidratos sobrevivieron mejor y tuvieron más descendencia.

Las malas noticias son que ahora los hidratos de carbonos son muy abundantes y accesibles. Hay empresas dispuestas a explotar nuestro anhelo de comer cada vez más carbohidratos, y mucho dinero en juego, no solo para las empresas de alimentos y bebidas, sino también para las compañías farmacéuticas que nos ayudan a sobrevivir a los problemas que causa el consumo excesivo de hidratos de carbono. El mundo Occidental ahora tiene una epidemia de diabetes, obesidad y enfermedad cardiaca debido al consumo desmedido de hidratos de carbonos. Y lo peor repito, es que hay mucho dinero en juego, y mucho interés en que todo el mundo siga consumiendo carbohidratos.

 

Algunos no engordan y no siguen una dieta baja en hidratos de carbonos

Un tema interesante que nos quedaba pendiente era ver ¿por qué no engordan algunas personas que comen muchos hidratos de carbono?

Esta es una buena pregunta, con una respuesta interesante. Primero hay que entender que las personas no somos 100% iguales, y que todos tenemos una herencia genética, que explica que de padres obesos, es mucho más probables que salgan hijos obesos. Adicional a esto, la reacción de nuestros cuerpos ante la acción de la insulina, también tiene diferentes matices.

De esta forma vamos a poder explicar, no solo que hay personas que comen más carbohidratos y no engordan, sino también otra pregunta muy interesante que es ¿Por qué engordo ahora comiendo lo mismo que comía cuando era joven, y entonces no engordaba?

El problema comienza desde pequeños, cuando recibimos una alimentación muy elevada en hidratos de carbonos. Como ya se ha explicado, esta ingesta elevada hace que el cuerpo anhele más carbohidratos, y cada vez comemos más alimentos ricos en hidratos de carbono. Nuestro cuerpo reacciona y comienza a liberar insulina en la sangre y nuestro páncreas comienza a trabajar horas extraordinarias desde muy pronto.

Esta situación se puede mantener bien mientras somos niños, adolescentes, y algunos también lo soportan mientras tienen veinte o treinta años, pero de pronto algo comienza a cambiar, y comiendo lo mismo que comíamos antes, ahora engordamos. ¿Por qué? Porque nuestras células empiezan a ser resistentes a la insulina, y ya no reaccionan de igual forma a la presencia de la insulina en sangre. Cada vez debe liberarse mayor cantidad de insulina, pues cada vez la insulina es menos efectiva removiendo el azúcar de nuestro torrente sanguíneo. En resumen, lo que antes comíamos y éramos capaces de “manejar” ya no puede manejarlo nuestro cuerpo. Si se libera más insulina, significa que cada vez menos grasa se libera y se quema, comenzando así el proceso que nos lleva al sobrepeso y a la obesidad. Recordemos que a mayor presencia de insulina en sangre, mayor “bloqueo” de las grasas en nuestros tejidos grasos, y menor utilización de las grasas como combustible.

Si esta resistencia a la insulina empeora, la persona puede padecer diabetes del tipo 2, que hay que diferenciar de la tipo 1, que suele presentarse en niños y jóvenes, y que está motivada por un páncreas que no produce insulina. En el caso de la diabetes tipo 2, el páncreas libera insulina, pero nuestras células ya son resistentes a la acción de la insulina. La insulina deja de tener efecto, en lo referente al control de la glucosa en sangre, sin embargo la insulina sí sigue haciendo que almacenemos grasas, y no liberándola para ser quemada como combustible.

Este proceso de resistencia a la insulina se da en unas personas de forma más acentuada, y en otras personas de forma más leve. Es por eso que comiendo la misma cantidad de hidratos de carbonos, hay quien engorda (tiene una mayor resistencia a la insulina) y otras personas no engordan.

De igual forma, lo que comíamos de jóvenes implicaba que el cuerpo liberaba una cantidad X de insulina. Ahora, que ya hemos desarrollado cierta resistencia a la insulina, nuestro cuerpo tiene que liberar una cantidad 2x para manejar esa misma comida….El exceso de insulina en nuestra sangre hace que engordemos más que cuando éramos jóvenes.

Resistencia a la insulina e Hiperinsulinemia

Resistencia a la insulina e Hiperinsulinemia


La hiperinsulinemia es el exceso de insulina en sangre. La insulina es una hormona segregada por el páncreas que regula la cantidad de glucosa en sangre y su utilización por el organismo. Cuando a nivel de los tejidos existe una resistencia a esta hormona, la insulina es segregada en exceso acumulándose en sangre y provocando otras complicaciones. Es por eso que este trastorno se presenta habitualmente acompañando al sobrepeso y asociado a otras alteraciones como hipertensión y niveles elevados de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre.

El término hiperinsulinemia hace referencia a unos niveles de insulina en la sangre más elevados de lo normal. Se debe a un problema subyacente que causa que el organismo, y más concretamente las células beta del páncreas, produzcan mucha insulina. La insulina es la hormona encargada de la regulación de los niveles de azúcar (glucosa) en el organismo y de su utilización como fuente de energía en las células del cuerpo.

La hiperinsulinemia no produce ningún síntoma, pero unos elevados niveles de insulina en la sangre suelen conducir a una reducción de los niveles de azúcar en sangre (glucemia), lo que se denomina hipoglucemia. Los signos y síntomas de una hipoglucemia en curso son: hambre, sudoración, debilidad, temblores, dificultad para hablar, confusión, convulsiones y pérdida de la consciencia.

Entre las posibles causas de hiperinsulinemia destaca la:

Resistencia a la Insulina:
Cuando el organismo no puede regular la glucemia con eficacia, el páncreas responde aumentando la cantidad de insulina que libera en la circulación sanguínea. La resistencia a la insulina puede deberse a la herencia, la obesidad o la inactividad física.

La resistencia a la insulina es una condición que aumenta sus probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón. Cuando alguien padece de resistencia a la insulina, su cuerpo tiene problemas para responder a esta hormona. Con el tiempo, los niveles de glucosa (azúcar) en su sangre suben más de lo normal.

La función de la insulina es ayudar a que el cuerpo use la glucosa y la transforme en energía. Es una hormona, uno de los químicos que su cuerpo hace
para ayudar a hacer o regular los procesos dentro de él. La insulina es producida por el páncreas, que es un órgano que se localiza debajo de la parte inferior
del estómago. Generalmente, su páncreas produce sólo la cantidad necesaria de insulina para ajustarse a la cantidad de alimentos que usted come.
La insulina actúa como el portero de entrada a las células. La comida llega a la puerta de la célula en forma de glucosa de la sangre. Cuando su insulina está trabajando bien, ésta abre la puerta, igual que un portero. Entonces, la glucosa entra a la célula en donde se transforma en energía.
Cuando alguien padece de resistencia a la insulina, sus células no responden a esta hormona—ellas se resisten a recibir órdenes de la insulina—y la
insulina no puede hacer su trabajo. Aún así, la glucosa en la sangre llega a la puerta de la célula, pero la insulina no puede trabajar eficazmente, y la
puerta que lleva a la célula no se abre. Su páncreas trata de normalizar sus niveles de glucosa en la sangre mediante la producción de más insulina. Al principio, la insulina extra ayuda. Pero después de un tiempo, incluso la insulina extra no abre las puertas de las células y su glucosa puede aumentar.
Si el nivel de su glucosa está alto, puede ser que padezca de pre diabetes o, incluso, de diabetes.

La hiperinsulinemia severa puede conducir a una diabetes tipo 2, no insulina-dependiente o del adulto, que es la forma más frecuente de diabetes. El tratamiento de la hiperinsulinemia dependerá de la causa subyacente al problema.

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